martes, 18 de marzo de 2014

Majulu y la Galería de los Salvados


Contábase entonces que el lago no era tan tranquilo como los papás decían, que aunque sus aguas no se movían como las olas en el mar o como las corrientes de los ríos, que la calma del lago se debía a que éste sabía conservar los secretos que nadie si quiera imaginaría, y es por eso que no debes entrar allá al lago, porque entre más adentro te encuentres te volverás uno más de sus secretos, y ese gran espejo del cielo será una gran jaula en la que vivirás hasta que la vida ya no exista.
Tú dices que puedes correr por la orilla, que no resbalarás, que tus tenis son suficientemente buenos como para que corras sin que el lodo te tire, pero lo que no sabes, es que la orilla es la secuaz del lago, y en esa orilla luego el lago manda seres para que enriquezcan la caja de secretos; seres que crea cuando la luna se refleja en su magnitud, y con la magia de las estrellas, la neblina de la madrugada se vuelve una persona que espera las indicaciones de su dueño, solo para cumplir con la tarea para la que fue hecha.
¿Has oído de las brujas? Las brujas no solo eran señoras que mezclaban plantas en calderos para comerse a los niños, esas brujas eran a las que quemaban los hombres, pero a las brujas de los lagos era imposible que se les cazara, pues ellas no estaban hechas de carne, hueso y sangre, sino de neblina, estrellas y secretos; sí, el lago les permitía formarse de sus secretos para que trabajaran mejor que los trabajadores humanos, a los cuales veía trabajar día con día, con el único propósito de la remuneración, mientras que a sus brujas, él les daba una cucharada de secretos, lo que motivaba a sus trabajadoras a hacer lo que hacían sabiendo porqué valía la pena hacerlo. Tú pensarías que compartir tus secretos, aún solo con las brujas, es deshacerlos de sus secrecía, pero no, puesto que las brujas son más cerradas e impenetrables que el lago mismo, pues en él puedes caer por accidente, cuando las brujas solo fueron hechas con el propósito de saciar los deseos de su padre, así que cuando no hay órdenes que cumplir, ellas no existen, o por lo menos no lo hacen en el mundo de los humanos, ellas caminan cerca de su amo como viento frío, moviendo hojas que caen de los árboles, levantando polvo para no aburrirse; ellas vuelan silenciosas rondando a su cristalino padre, quien de un momento a otro clamará por un secreto nuevo que guardar.
El lago a veces es cabalgado con lanchas de motor, o con inflables que los humanos hicieron para creer que ellos son los dominadores del mundo, pero ¿cómo puede el hombre dominar lo indomable? El hombre luchaba y luchaba con su condición de seres ahogables, pero el lago sabía, y ellos también, que era una batalla que sería imposible de librar, así que al principio los tiraba de a locos, dejando que ellos bebieran de sus aguas, para revitalizar el sentido de sus existencias, mortales y sin sentido, hasta que los hombres encontraron que había lagos que ellos podían poseer, y que el ser solo personas ante la grandeza del señor del agua era algo que podía ser solucionado, así que los hombre entubaron el agua y robaron por años el agua del contenedor de los secretos, algo que a los lagos que vivieron no les pareció en absoluto comprensible, pues ¿cómo esas hormigas de dos patas habían tenido el descaro de robar partes de su grandeza? ¿cómo era posible que ellos se aprovecharan de la buena fe de los lagos y los vaciaran hasta secarlos? Ese fue el momento en el que los lagos negociaron con la luna y la magia les fue otorgada para la creación de las brujas de neblina, pues no es que antes el lago no jalara de vez en vez a algún humano tonto que tambaleara hacia sus aguas, es que antes el lago se nutría más de los sucesos que le rodeaban que de las almas que se tragaba, a los tontos se los llevaba porque en su tranquilidad esos actos de tontez humana era incorregibles, y tan intrascendentales que al lago le daban igual...
Entonces creadas las brujas de neblina, el lago las reunió a todas y les encomendó un lugar en cada orilla, y les puso nombres, siendo la oscura Majulu la que más secretos le entregaba a su padre, y éste apreciaba la dedicación de su Majulu.
Majulu era distinta al resto de las brujas, era la más humana de todas, por así decirlo, ella ansiaba rellenar de secretos la panza de su papá, y no por la manera vengativa por la que el lago había iniciado todo, sino que a ella le llenaba de curiosidad la naturaleza humana. Cuando ella era aire los miraba ir y venir, primero en caballos y luego en sus vehículos motorizados, los veía día con día tratar de retar a su padre, sin siquiera darse cuenta ellos que entraban a retos con un dios de la naturaleza; Majulu volaba alrededor de ellos conociéndolos, oyéndolos, creyendo que sus palabras y pensamientos era lo que el lago requería para llenar su bodega de los secretos, así que creía que si los escuchaba con suficiente atención, podría formar su propia colección de tesoros para ella sola, y quizás un día volverse un gran lago también.
Cuando la curiosidad de Majulu inició empezó a coleccionar mapas, situaciones, estados de ánimo, historias, desamores, venganzas, asesinos, complots, política, tendencias, pero ¿eran estos humanos adultos tan perversos como para solo significar esto?  ¿cómo era posible que esos que antes jugaban cerca de su padre ahora eran corruptos seres llenos de codicia? y todo tan irracional, pues ninguno de los hombres quería lo que realmente necesitaba, solo lo quería por lo visto para poder decir que lo tenía o lo había vivido, sintiéndose ellos mejor con la envidia y la decepción de los otros que no habían tenido o vivido lo del mejor humano; así que con el tiempo a Majulu le comenzaron a asquear esos negros seres conquistadores y creyó que quizás era por esa razón la colección del lago, como castigo; ahí empezó a entender un poco que esos secretos que el lago guardaba no eran los pensamientos de los hombres, sino los hombres mismos, haciendo de su padre un justiciero de lo natural, y la erradicación de esa plaga salvaría al mundo para volverlo mejor, así que trabajaba considerando que lo que hacía era parte de una justicia que se debía llevar a cabo. Pero cierto día el lago le encargó a Majulu a un hombre malvado que navegaría sobre su padre con motivos muy extraños; el hombre viajaría con su hija antes de que la noche devorara el color azul de los cielos, sabiendo ésto, Majulu, en forma de viento los observó desde que llegaron a las orillas del lago, y lo oía, él le contaba de su madre, parecía que la niña vivía con la mamá pues el papá no era suficiente para poder cuidar de su pequeña y en ese viaje al lago, el padre había robado a la hija para aleccionar a la madre, fue cuando el lago le dijo a Majulu que se materializara frente al hombre y que le trajera el secreto que ese viaje había venido a traer, por lo que Majulu se paró del otro lado de la lancha esperando a que el padre cayera de un momento a otro, y ella lo hundiría hasta que su cuerpo yaciera en el cuarto de secretos de su padre, pero grande fue la sorpresa de la bruja cuando vio que su padre no la había mandado a recoger al padre sino a la niña, de quien el hombre se despidió diciendo "creo que no habrá manera más correcta que afrontar a tu madre que dice que soy incapaz de cuidarte, sino haciéndola estar en lo correcto, y que este acierto le duela por el resto de sus días" seguido de un fuerte puñetazo contra la nena, desmayándola, y luego aventándola del bote. El padre miró a Majulu esperando a que la bruja mantuviera a la hija adentro del lago, ayudándolo a ahogar a la pequeña, pero justo cuando por primera vez bruja de neblina pensó en desobedecer a su padre, el agua se sacudió con enojo obligándola a cumplir con la petición de su amo y creador; el hombre malo sonrío y cuando Majulu flotó fuera del bote para encargarse de la tarea que se le encomendó, el mal padre sonrío y comenzó a remar nuevamente para la orilla. Majulu se quedó pisando a la niña que trataba de nadar hacia arriba para mantenerse a flote, pero su frágil cuerpo no aguantó mucho, hundiéndose rápidamente para habitar en el corazón sombrío del lago, ese que alguna vez se consideró justiciero.
Majulu ya no gustaba de su trabajo, la niña no se merecía la muerte que los padres habían decidido, pues ¿qué justicia había en ahogar a una humana niña en la cual la malicia no había aún entrado? NInguna, entonces el lago no era diferente a sus enemigos, el lago no era justiciero de la naturaleza, el lago actuaba más por capricho y ego que por lo que antes comenzó en su colección de los secretos; ella ya no quería trabajar haciendo lo que hacía, pues el lago era solo un humano más con cuerpo de naturaleza.
Siguió ahogando gente, como el lago le ordenaba, pero día con día ella no dejaba de pensar en la niñita, si hizo bien y ella hubiera podido a llegar a ser tan horrenda como su padre, o sería una humana rara, que preservaría su nobleza e inocencia por el resto de su vida, que jugaría con cachorros cerca del lago, perseguiría pelotas por diversión, actuaría como si fuera adulta y jugaría a ser lo que ella creía que sus padres eran, doctores, investigadores, comediantes... ¿qué hubiera pasado si el lago no la hubiera sofocado hasta morir? ¿realmente valía la pena la colección de secretos? ¿fue bueno o fue malo lo que el lago había hecho?
Se dijo a sí misma que jamás podría dejar de hacer las diligencias de su padre, pues para eso ella había sido creada, pero debía de hacer algo, estar preparada si el lago le volviese a ordenar hacer algo con lo que ella no se sentía cómoda, por lo que en sus horas de viento Majulu recorrió todos los rincones del lago que ni el lago mismo conocía, un lugar donde podría mantener a salvo a más niños que su padre mataría para volverles de su colección, así que cierto día se dio cuenta que el lago era tan viejo e inmóvil que él no se enteraba de los que caían en él sino hasta que el aire se les comenzaba a extinguir, y eran pocas las veces en las que esperaba sus nuevos secretos para devorar, por lo que un día Majulu jaló a un perrito hacia el lago y lo hundió rodeado por una burbuja de aire hasta llegar a cierto hoyo oscuro cerca de la orilla, pero lejos del fondo del lago, y ahí, con la magia que la luna y las estrellas le habían dado, logró mantener vivo al perro sin que su padre o los humanos lo notaran, por lo que éste fue el primer paso de Majulu para comenzar su propia colección.
Majulu visitaba casi diario a su perro para ver cómo seguía, le llevaba yerbas y nueces de los árboles alrededor del lago para que no muriera, sin embargo, el perro comenzó a envejecer, y la alegría se le escapó, como a los humanos, poco a poco el perro ya no era el cachorro que ella adoptó como primera pieza de su colección, así que de un momento a otro, si ella decidía llevar a un niño al espacio seco dentro del lago, el niño envejecería y se volvería un horrendo humano como ese de la lancha que sobrevivió, por lo que un año completo de probar sus capacidades mágicas brindadas por las estrellas le demostraron un par de trucos que consideró valdrían la pena para tratar de conservar a sus salvados con la misma inocencia con la que ella los encontró.
Majulu había encontrado la magia indicada para congelar a la gente, conservándola joven y como estatua el tiempo que la bruja quisiera, así que una vez muerto el perro por viejo, Majulu comenzó a rondar la orilla para esperar a la siguiente víctima de su padre y llevarla su lugar seguro, y para su suerte, el lago mandó traer a una niña muy pocos días después de la muerte del perro.
La niña jugaba con una pelota muy cerca de la orilla, y ese era el pretexto del lago para incluirla en su colección de secretos, por lo que cuando Majulu se le apareció de frente, la niña la vio flotando sobre las aguas, y ella preguntó que cómo era posible que esa mujer de largo vestido negro pudiera caminar sobre la superficie de las aguas, a lo que Majulu le dijo que ella le podía enseñar a hacerlo si la tomaba de la mano y la acompañaba a un lugar seguro donde no se ahogaría ni se hundiría sin importar la ira del lago o el desinterés de sus padres por cuidarla de que algún accidente le pasara; la niña aceptó. Ella corrió sobre el agua gracias a la magia de Majulu, y al llegar con ella, las dos desaparecieron como atajo para que el lago pensara que la niña no se ahogó por causa del destino, no por no ser entregada por Majulu. Ya llegando al lugar oscuro, Majulu la petrificó y la niña nunca envejeció, permaneció cristalizada lejos del lago castigador y los humanos viciados por la edad y su necesidad de ser.
Años pasaron y Majulu continuó haciéndolo, salvando a los niños de sus padres y haciéndose de una colección personal de estatuas de niños a los que ella salvó y seguirá salvando, preservados con la inocencia que los llena dentro de su galería de los salvados.
Majulu ronda las orillas rogando que el lago le pida que cometa actos en contra de los niños, pues ama ver sus rostros congelados en felicidad y sueña con un buen día su colección de niños sea tan grande como la colección de secretos de su padre, y quizás en un futuro extraño pero justo Majulu torne para volverse un lago, y remplazando a su padre ahogue solo a los que merecen ser ahogados, y al resto les mantenga felices en un lugar en el que la felicidad se conservó estancada.

El Fin


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