Contábase entonces que el lago no era tan tranquilo como los
papás decían, que aunque sus aguas no se movían como las olas en el mar o como
las corrientes de los ríos, que la calma del lago se debía a que éste sabía
conservar los secretos que nadie si quiera imaginaría, y es por eso que no
debes entrar allá al lago, porque entre más adentro te encuentres te volverás
uno más de sus secretos, y ese gran espejo del cielo será una gran jaula en la
que vivirás hasta que la vida ya no exista.
Tú dices que puedes correr por la orilla, que no resbalarás,
que tus tenis son suficientemente buenos como para que corras sin que el lodo
te tire, pero lo que no sabes, es que la orilla es la secuaz del lago, y en esa
orilla luego el lago manda seres para que enriquezcan la caja de secretos;
seres que crea cuando la luna se refleja en su magnitud, y con la magia de las
estrellas, la neblina de la madrugada se vuelve una persona que espera las
indicaciones de su dueño, solo para cumplir con la tarea para la que fue hecha.
¿Has oído de las brujas? Las brujas no solo eran señoras que
mezclaban plantas en calderos para comerse a los niños, esas brujas eran a las
que quemaban los hombres, pero a las brujas de los lagos era imposible que se
les cazara, pues ellas no estaban hechas de carne, hueso y sangre, sino de
neblina, estrellas y secretos; sí, el lago les permitía formarse de sus
secretos para que trabajaran mejor que los trabajadores humanos, a los cuales
veía trabajar día con día, con el único propósito de la remuneración, mientras
que a sus brujas, él les daba una cucharada de secretos, lo que motivaba a sus
trabajadoras a hacer lo que hacían sabiendo porqué valía la pena hacerlo. Tú
pensarías que compartir tus secretos, aún solo con las brujas, es deshacerlos
de sus secrecía, pero no, puesto que las brujas son más cerradas e
impenetrables que el lago mismo, pues en él puedes caer por accidente, cuando
las brujas solo fueron hechas con el propósito de saciar los deseos de su
padre, así que cuando no hay órdenes que cumplir, ellas no existen, o por lo
menos no lo hacen en el mundo de los humanos, ellas caminan cerca de su amo
como viento frío, moviendo hojas que caen de los árboles, levantando polvo para
no aburrirse; ellas vuelan silenciosas rondando a su cristalino padre, quien de
un momento a otro clamará por un secreto nuevo que guardar.
El lago a veces es cabalgado con lanchas de motor, o con
inflables que los humanos hicieron para creer que ellos son los dominadores del
mundo, pero ¿cómo puede el hombre dominar lo indomable? El hombre luchaba y
luchaba con su condición de seres ahogables, pero el lago sabía, y ellos
también, que era una batalla que sería imposible de librar, así que al
principio los tiraba de a locos, dejando que ellos bebieran de sus aguas, para
revitalizar el sentido de sus existencias, mortales y sin sentido, hasta que
los hombres encontraron que había lagos que ellos podían poseer, y que el ser
solo personas ante la grandeza del señor del agua era algo que podía ser
solucionado, así que los hombre entubaron el agua y robaron por años el agua
del contenedor de los secretos, algo que a los lagos que vivieron no les
pareció en absoluto comprensible, pues ¿cómo esas hormigas de dos patas habían
tenido el descaro de robar partes de su grandeza? ¿cómo era posible que ellos
se aprovecharan de la buena fe de los lagos y los vaciaran hasta secarlos? Ese
fue el momento en el que los lagos negociaron con la luna y la magia les fue
otorgada para la creación de las brujas de neblina, pues no es que antes el
lago no jalara de vez en vez a algún humano tonto que tambaleara hacia sus
aguas, es que antes el lago se nutría más de los sucesos que le rodeaban que de
las almas que se tragaba, a los tontos se los llevaba porque en su tranquilidad
esos actos de tontez humana era incorregibles, y tan intrascendentales que al
lago le daban igual...
Entonces creadas las brujas de neblina, el lago las reunió a
todas y les encomendó un lugar en cada orilla, y les puso nombres, siendo la
oscura Majulu la que más secretos le entregaba a su padre, y éste apreciaba la
dedicación de su Majulu.
Majulu era distinta al resto de las brujas, era la más
humana de todas, por así decirlo, ella ansiaba rellenar de secretos la panza de
su papá, y no por la manera vengativa por la que el lago había iniciado todo,
sino que a ella le llenaba de curiosidad la naturaleza humana. Cuando ella era
aire los miraba ir y venir, primero en caballos y luego en sus vehículos
motorizados, los veía día con día tratar de retar a su padre, sin siquiera
darse cuenta ellos que entraban a retos con un dios de la naturaleza; Majulu
volaba alrededor de ellos conociéndolos, oyéndolos, creyendo que sus palabras y
pensamientos era lo que el lago requería para llenar su bodega de los secretos,
así que creía que si los escuchaba con suficiente atención, podría formar su
propia colección de tesoros para ella sola, y quizás un día volverse un gran
lago también.
Cuando la curiosidad de Majulu inició empezó a coleccionar
mapas, situaciones, estados de ánimo, historias, desamores, venganzas, asesinos,
complots, política, tendencias, pero ¿eran estos humanos adultos tan perversos
como para solo significar esto? ¿cómo
era posible que esos que antes jugaban cerca de su padre ahora eran corruptos
seres llenos de codicia? y todo tan irracional, pues ninguno de los hombres
quería lo que realmente necesitaba, solo lo quería por lo visto para poder
decir que lo tenía o lo había vivido, sintiéndose ellos mejor con la envidia y
la decepción de los otros que no habían tenido o vivido lo del mejor humano; así
que con el tiempo a Majulu le comenzaron a asquear esos negros seres
conquistadores y creyó que quizás era por esa razón la colección del lago, como
castigo; ahí empezó a entender un poco que esos secretos que el lago guardaba
no eran los pensamientos de los hombres, sino los hombres mismos, haciendo de
su padre un justiciero de lo natural, y la erradicación de esa plaga salvaría
al mundo para volverlo mejor, así que trabajaba considerando que lo que hacía
era parte de una justicia que se debía llevar a cabo. Pero cierto día el lago
le encargó a Majulu a un hombre malvado que navegaría sobre su padre con
motivos muy extraños; el hombre viajaría con su hija antes de que la noche
devorara el color azul de los cielos, sabiendo ésto, Majulu, en forma de viento
los observó desde que llegaron a las orillas del lago, y lo oía, él le contaba
de su madre, parecía que la niña vivía con la mamá pues el papá no era
suficiente para poder cuidar de su pequeña y en ese viaje al lago, el padre
había robado a la hija para aleccionar a la madre, fue cuando el lago le dijo a
Majulu que se materializara frente al hombre y que le trajera el secreto que
ese viaje había venido a traer, por lo que Majulu se paró del otro lado de la
lancha esperando a que el padre cayera de un momento a otro, y ella lo hundiría
hasta que su cuerpo yaciera en el cuarto de secretos de su padre, pero grande
fue la sorpresa de la bruja cuando vio que su padre no la había mandado a
recoger al padre sino a la niña, de quien el hombre se despidió diciendo "creo
que no habrá manera más correcta que afrontar a tu madre que dice que soy
incapaz de cuidarte, sino haciéndola estar en lo correcto, y que este acierto
le duela por el resto de sus días" seguido de un fuerte puñetazo contra la
nena, desmayándola, y luego aventándola del bote. El padre miró a Majulu
esperando a que la bruja mantuviera a la hija adentro del lago, ayudándolo a
ahogar a la pequeña, pero justo cuando por primera vez bruja de neblina pensó
en desobedecer a su padre, el agua se sacudió con enojo obligándola a cumplir
con la petición de su amo y creador; el hombre malo sonrío y cuando Majulu
flotó fuera del bote para encargarse de la tarea que se le encomendó, el mal
padre sonrío y comenzó a remar nuevamente para la orilla. Majulu se quedó pisando
a la niña que trataba de nadar hacia arriba para mantenerse a flote, pero su
frágil cuerpo no aguantó mucho, hundiéndose rápidamente para habitar en el
corazón sombrío del lago, ese que alguna vez se consideró justiciero.
Majulu ya no gustaba de su trabajo, la niña no se merecía la
muerte que los padres habían decidido, pues ¿qué justicia había en ahogar a una
humana niña en la cual la malicia no había aún entrado? NInguna, entonces el
lago no era diferente a sus enemigos, el lago no era justiciero de la
naturaleza, el lago actuaba más por capricho y ego que por lo que antes comenzó
en su colección de los secretos; ella ya no quería trabajar haciendo lo que
hacía, pues el lago era solo un humano más con cuerpo de naturaleza.
Siguió ahogando gente, como el lago le ordenaba, pero día
con día ella no dejaba de pensar en la niñita, si hizo bien y ella hubiera
podido a llegar a ser tan horrenda como su padre, o sería una humana rara, que
preservaría su nobleza e inocencia por el resto de su vida, que jugaría con
cachorros cerca del lago, perseguiría pelotas por diversión, actuaría como si
fuera adulta y jugaría a ser lo que ella creía que sus padres eran, doctores,
investigadores, comediantes... ¿qué hubiera pasado si el lago no la hubiera
sofocado hasta morir? ¿realmente valía la pena la colección de secretos? ¿fue
bueno o fue malo lo que el lago había hecho?
Se dijo a sí misma que jamás podría dejar de hacer las
diligencias de su padre, pues para eso ella había sido creada, pero debía de
hacer algo, estar preparada si el lago le volviese a ordenar hacer algo con lo
que ella no se sentía cómoda, por lo que en sus horas de viento Majulu recorrió
todos los rincones del lago que ni el lago mismo conocía, un lugar donde podría
mantener a salvo a más niños que su padre mataría para volverles de su
colección, así que cierto día se dio cuenta que el lago era tan viejo e inmóvil
que él no se enteraba de los que caían en él sino hasta que el aire se les
comenzaba a extinguir, y eran pocas las veces en las que esperaba sus nuevos
secretos para devorar, por lo que un día Majulu jaló a un perrito hacia el lago
y lo hundió rodeado por una burbuja de aire hasta llegar a cierto hoyo oscuro
cerca de la orilla, pero lejos del fondo del lago, y ahí, con la magia que la
luna y las estrellas le habían dado, logró mantener vivo al perro sin que su
padre o los humanos lo notaran, por lo que éste fue el primer paso de Majulu
para comenzar su propia colección.
Majulu visitaba casi diario a su perro para ver cómo seguía,
le llevaba yerbas y nueces de los árboles alrededor del lago para que no
muriera, sin embargo, el perro comenzó a envejecer, y la alegría se le escapó,
como a los humanos, poco a poco el perro ya no era el cachorro que ella adoptó
como primera pieza de su colección, así que de un momento a otro, si ella
decidía llevar a un niño al espacio seco dentro del lago, el niño envejecería y
se volvería un horrendo humano como ese de la lancha que sobrevivió, por lo que
un año completo de probar sus capacidades mágicas brindadas por las estrellas
le demostraron un par de trucos que consideró valdrían la pena para tratar de
conservar a sus salvados con la misma inocencia con la que ella los encontró.
Majulu había encontrado la magia indicada para congelar a la
gente, conservándola joven y como estatua el tiempo que la bruja quisiera, así
que una vez muerto el perro por viejo, Majulu comenzó a rondar la orilla para
esperar a la siguiente víctima de su padre y llevarla su lugar seguro, y para
su suerte, el lago mandó traer a una niña muy pocos días después de la muerte
del perro.
La niña jugaba con una pelota muy cerca de la orilla, y ese
era el pretexto del lago para incluirla en su colección de secretos, por lo que
cuando Majulu se le apareció de frente, la niña la vio flotando sobre las
aguas, y ella preguntó que cómo era posible que esa mujer de largo vestido
negro pudiera caminar sobre la superficie de las aguas, a lo que Majulu le dijo
que ella le podía enseñar a hacerlo si la tomaba de la mano y la acompañaba a
un lugar seguro donde no se ahogaría ni se hundiría sin importar la ira del
lago o el desinterés de sus padres por cuidarla de que algún accidente le
pasara; la niña aceptó. Ella corrió sobre el agua gracias a la magia de Majulu,
y al llegar con ella, las dos desaparecieron como atajo para que el lago
pensara que la niña no se ahogó por causa del destino, no por no ser entregada
por Majulu. Ya llegando al lugar oscuro, Majulu la petrificó y la niña nunca
envejeció, permaneció cristalizada lejos del lago castigador y los humanos
viciados por la edad y su necesidad de ser.
Años pasaron y Majulu continuó haciéndolo, salvando a los
niños de sus padres y haciéndose de una colección personal de estatuas de niños
a los que ella salvó y seguirá salvando, preservados con la inocencia que los
llena dentro de su galería de los salvados.
Majulu ronda las orillas rogando que el lago le pida que
cometa actos en contra de los niños, pues ama ver sus rostros congelados en
felicidad y sueña con un buen día su colección de niños sea tan grande como la
colección de secretos de su padre, y quizás en un futuro extraño pero justo
Majulu torne para volverse un lago, y remplazando a su padre ahogue solo a los
que merecen ser ahogados, y al resto les mantenga felices en un lugar en el que
la felicidad se conservó estancada.
El Fin
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